La energía del futuro: magnesio.

El profesor Takashi Yabe, investigador del Instituto Tecnológico de Tokyo, está buscando socios financieros para una planta experimental que pretende, si es viable, cambiar los combustibles fósiles de los que se alimenta nuestra sociedad por algo bien distinto: magnesio extraído del mar, donde las cantidades de cloruro de magnesio son casi ilimitadas.

El proyecto del profesor Yabe prevé evaporar el agua con un técnica especial y transformar después el cloruro de magnesio en óxido, y posteriormente en magnesio refinado, utilizando para ello un láser de inyección de energía solar –tecnología absolutamente puntera desarrollada por su equipo-, que es capaz de convertir la luz del sol en energía láser mediante lentes Fresnel. En un motor que también han creado ellos –en colaboración con Mitsubishi-, y al que han llamado MAGIC (por “Ciclo de Inyección de Magnesio” en inglés), el magnesio en polvo reacciona con agua a temperatura ambiente y se produce un vapor muy energético e hidrógeno, que es quemado a su vez para producir más vapor. Los únicos residuos finales de toda la reacción son agua y óxido de magnesio, que puede ser reciclado de nuevo con otro pulso del láser a 4000 ºC. Pero lo que no asoma en todo el proceso es ni pizca del temido dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero.

El vapor generado puede utilizarse para activar una turbina y producir electricidad, siendo este el método empleado en la actualidad tanto en centrales nucleares como en las térmicas que queman carbón, gas, o gasóleo, e incluso en las termosolares en las que se concentran los rayos solares para calentar un fluido. Todas ellas terminan evaporando un líquido que acaba impulsando un generador eléctrico. Lo interesante del proceso del profesor Yabe es que pone en circulación al principio del circuito magnesio refinado extraído del mar, que ya de por sí es un material muy fácilmente transportable y de una gran energía –las baterías de magnesio refinado tienen una potencia siete veces mayor que sus equivalentes de litio-, y que puede ser quemado en el motor MAGIC como un combustible normal, o bien ser reutilizado indefinidamente en un circuito cerrado para canalizar energía solar en forma de láser.

Al respecto, algunas de las aplicaciones previstas son espectaculares, como la de utilizar estos poderosos generadores para mover grandes barcos. En este caso, el láser se produciría en tierra y sería enviado al barco a través de… ¡un satélite! El rayo se reflejaría en él y, con total precisión, se dirigiría al motor MAGIC del barco. Un aparato instalado en 2,5 m2 con un gigavatio de potencia podría fundir en unas horas el magnesio necesario para mover un barco de varios cientos de toneladas durante una semana.

Tiene también una interesante consecuencia política. ¿Cuantos países disponen de agua marina, para extraer el magnesio? Todos, tanto los que tienen costa como los demás –que para eso existen las aguas internacionales-. Y ¿cuantos disponen de sol? Pues prácticamente todos, de nuevo. Así que ¡voilá! De repente todas las naciones son energéticamente autosuficientes.

La siguiente pregunta es para cuando. Bueno, si los lobbys del petróleo permiten que esto siga adelante, lo que no está demasiado claro, el profesor Takashi Yabe piensa que antes incluso del 2025 podríamos habernos transformado en la “Sociedad del Magnesio”. Si los lobbys del petróleo lo permiten… o si no dejamos que lo bloqueen.